Volver a mis raíces: una mirada al bilingüismo desde mi antiguo colegio

 Hace poco tuve la oportunidad de impartir un microtaller sobre el bilingüismo en el aula, y decidí hacerlo desde un lugar muy cercano: mi propio colegio. Esta experiencia me permitió no solo reflexionar sobre los beneficios del bilingüismo en el contexto educativo, sino también reconectar con mis recuerdos como estudiante y con el valor personal que ha tenido para mí hablar otras lenguas.


El microtaller se centró en analizar el impacto del bilingüismo desde tres ejes principales: el cognitivo, el social y el pedagógico. Por un lado, expuse cómo el aprendizaje de más de una lengua mejora habilidades como la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y la capacidad para resolver problemas. También hablé de sus beneficios en la formación de una identidad más abierta y multicultural, así como del desarrollo de habilidades comunicativas esenciales en el mundo globalizado de hoy.


Me apoyé en el modelo BEDA (Bilingual English Development & Assessment), que conocí de primera mano durante mi paso por el colegio. Este programa no solo promueve la enseñanza del inglés en asignaturas como ciencias, historia o arte, sino que también fomenta el uso activo del idioma mediante actividades extracurriculares, intercambios escolares y la preparación para exámenes oficiales. En el taller, propuse actividades dinámicas y enfoques pedagógicos que ayudan a integrar el bilingüismo de forma efectiva en el aula, como el aprendizaje por proyectos, el uso de materiales auténticos y la colaboración entre áreas.


Mientras presentaba estos contenidos, no podía evitar recordar aquellas clases en las que aprendíamos biología en inglés, o cuando participamos en intercambios culturales que me permitieron vivir experiencias increíbles con personas de otros países. El bilingüismo me abrió puertas, me dio seguridad y me enseñó que cada idioma es una forma distinta de ver el mundo.


Hablar en público no es lo mío, y este microtaller supuso también un pequeño desafío personal. Sin embargo, me sentí muy conectada con lo que estaba compartiendo y eso hizo que disfrutara el proceso. Poder transmitir no solo conocimientos teóricos, sino también vivencias personales, fue muy enriquecedor.


Animo a todos mis compañeros a seguir apostando por una educación poliglota y multicultural. No se trata solo de dominar una lengua extranjera, sino de cultivar la curiosidad, la empatía y el respeto hacia otras culturas. En un aula diversa, todos aprendemos más y mejor.



Un post que encontré sobre nuestra visita a Bélgica. 


Comentarios

Entradas populares